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La Gran Barrera de Coral, la maravilla de Australia

Tras descansar un mes en Bali decidí poner rumbo a Australia, un país que llevaba años en mi bucket list y que, al estar tan cerca, no podía dejar de visitar. La primera parada de la ruta fue a unos pocos kilómetros mar adentro frente a la costa norte de Queensland, para ver uno de los regalos naturales más extraordinarios del planeta. Hablo de la Gran Barrera de Coral, un arrecife de 2600 kilómetros de longitud hogar de una impresionante vida marina. 

Compuesto por más de 3000 sistemas de arrecifes individuales, corales y cientos de paradisiacas islas tropicales, este lugar ha sido bendecido con una impresionante belleza y debido a ello se ha convertido en uno de los destinos turísticos más visitados del mundo. La Gran Barrera es considerada una de las siete maravillas del mundo natural, y alejándose de ella, y viéndola desde una distancia mayor, puedes entender el por qué. Es más grande que la Gran Muralla China y nada más y nada menos que el único sistema vivo en el planeta visible desde el espacio.

Un arrecife de coral es una formación rocosa que se encuentra sobre una la plataforma subacuática, formada por los esqueletos de los corales depositados y otros organismos marinos. Los corales están conformados por pequeños seres parecidos a las anémonas que suelen convivir en grupos llamados ‘colonias’. Las formaciones del coral se sitúan en el fondo del mar, a una profundidad en la que pueden realizar la fotosíntesis. La acumulación de los esqueletos, la sedimentación y la reproducción de los corales terminan por formar los arrecifes. Éstos, con el tiempo, logran convertirse en el hábitat de muchos seres del mundo marino. En Great Coral Reef es posible encontrar unas 1.800 distintas especies de peces, más de 5.000 especies de moluscos y 125 de tiburones. Las especies de coral casi llegan al medio millar.

Después de sumergirme en el Mar del Coral (pese a que el día no acompañara ya que la mala mar ahuyentaba los peces) y ver los colores mágicos del arrecife, pude comprender perfectamente porqué estas aguas intrigaron al capitán y descubridor inglés James Cook. En 11 de Junio de 1770, durante uno de sus viajes de inspección del Pacífico a bordo de la nave HMB Endeavour, encalló el  en algún punto del nordeste australiano y descubriendo así la riqueza de los fondos y paisajes marinos de uno de los mayores tesoros de las Antípodas.

El mismo coral es un animal y, según dicen los expertos, es uno de los sistemas más complejos, frágiles y variados que existen. Los arrecifes de coral tardan miles de años en crecer y en madurar, y desgraciadamente están siendo dañados por la actividad humana a un ritmo mayor del que se regeneran. Las últimas investigaciones realizadas mostraron que más de dos tercios del coral había experimentado una cantidad impactante de blanqueamiento.

El blanqueamiento ocurre cuando un aumento en la temperatura del mar causa la expulsión de algas que crecen dentro del coral, eliminando su principal fuente de energía. Los episodios de blanqueamiento de 2016 y 2017 han devastado un tramo de 1.500 km (un 57% del total). Antes de esas dos fechas, solo había habido dos eventos de blanqueamiento a lo largo de la Gran Barrera, en 1998 y 2002. El problema se está agravando y los episodios de muerte de coral se van haciendo más frecuentes.

Australia va a destinar más de 500 millones de dólares australianos para ayudar a preservar la Gran Barrera, en un intento de proteger mejor este patrimonio mundial. La financiación forma parte de un ambicioso plan de conservación que permitirá al gobierno australiano mejorar y controlar la salud a largo plazo del arrecife. La mayor inversión para la conservación y gestión de arrecifes en la historia del país, se utilizará para mejorar la calidad del agua y expandir la restauración de los arrecifes.