facebook instagram pinterest linkedin

Bali, las dos caras del paraíso

Famosa entre los surferos, parejas celebrando lunas de miel, mochileros que recorren Asia y entre los que buscan una nueva espiritualidad, la Isla de Bali es la más conocida y turística de Indonesia. Probablemente una de las más visitadas del planeta.

Bali atrae a una mezcla de gentes tan diversa como lo son sus paisajes. Durante este último mes de viaje he podido ver montañas llenas de fauna y vegetación, inacabables campos de arroz que adornan la isla, lagos, volcanes y playas de arena negra. La naturaleza que ofrece esta isla en sus escasos 145 km de largo y 80 de ancho es sorprendente.

Si os soy sincero, llegué a odiar la isla los primeros 2-3 días que pasé en ella. Durante los pasados 6 meses había huido de las masificaciones turísticas pero al llegar a Bali la primera sensación fue la de haber cometido un gran error, de haber aterrizado en un Benidorm a lo asiático. Me alojé en Ubud, supuesto centro cultural de la isla y según las guías mucho menos turístico que Kuta (si desgraciadamente habéis estado en Salou os la podéis imaginar). Al llegar me recibieron cientos de tiendas en las que ningún local entraría, restaurantes Wanderlust-Eco-Vegan, una población local casi inexistente y substituida por una alud de yoguis americanas que venían a practicar su Come-Reza-Ama particular. Incluso llegué a ver turistas que querían pagar streetfood con Bitcoins. Artificio y postureo.

Por suerte me hice con una moto y decidí dejar atrás todo eso, salir a explorar la isla. Ahí es cuando cambiaron las cosas. De nuevo, la cultura local y la parte humana fue lo mejor del viaje. Más allá de las playas y los complejos hoteleros, la isla esconde un gran número de templos que se confunden con una naturaleza salvaje. La mayoría de fotos que hice, dejando de lado las de la Monkey Forest, son de lugares de descubrí en moto y de los cuales ni sé el nombre.

Lo primero que me llamó la atención fue que más del 90% de los balineses profesan una corriente de la fe hindú pese a que Indonesia sea la nación con la mayor población musulmana del mundo. Mezclan la creencia en los dioses y doctrinas hindúes con creencias animistas. Esta unión compleja entre hinduismo y cultos tradicionales crea una estructura de ritos, ceremonias y festivales que marcan las etapas de la vida de los locales desde su nacimiento hasta la muerte. Es debido a ello que la isla transmite una espiritualidad especial, que no había visto hasta ahora.

Algunas ceremonias se practican 5 veces al día, otras una vez a la semana, otras una vez al mes. Todas son regladas a través de un complicado calendario lunar que varía de año en año y que transcurre paralelamente a la agenda oficial del país.  Las ofrendas diarias suelen ser hojas de bambú dobladas como pequeños cuencos rellenos de flores y arroz (el mismo que se colocan en la frente una vez acabadas las oraciones). Se ofrecen como agradecimiento a los ancestros, a los dioses y como petición de protección. El ritual de las ofrendas se suele hacer sobre las 6 de la tarde, hora a la que los espíritus empiezan a deambular por la isla y se sitúan sobretodo en los jardines y en los altares domésticos, sin olvidar en las entradas de las casas donde se colocan como regalo a los malos espíritus a cambio de no acceder a la vivienda. Incluso recibí una bendición para mi motocicleta, mi amigo Made se encargó de que los buenos espiritus me ayudaran a cruzar la isla con seguridad.

La liturgia balinesa a menudo se acompaña con danzas, siendo éstas también un elemento sagrado. De echo los bailes son tan importantes que se se preservan con mucho esmero y son promovidos entre la población más joven. Una de las danzas más reconocidas mundialmente es el Kechak, rito basado en un ritual de exorcización que representa la lucha entre el bien y el mal durante la cual algunos de los bailarines llegan a entrar en trance.

Sin olvidar a Barong, una criatura peluda, amistosa y rey de los espíritus. Líder de las huestes del bien y enemigo de Rangda, la reina de los demonios. La batalla entre entre estos dos personajes aparece en la danza Barong para representar, otra vez, la batalla eterna entre el bien y el mal.

Aprender y experimentar algunas de las costumbres locales, ayuda no solo a entender mejor a los balineses sino también a interactuar con ellos de una manera más respetuosa. Los balineses son extremadamente acogedores y aprecian enormemente cualquier esfuerzo realizado por los visitantes para respetar algunas de sus costumbres. Solamente aprender un par de palabras en su idioma hace que en sus caras se esboce la más grande de las sonrisas. Me da mucha pena pensar que muchos turistas limitan su visita al sur de la isla y regresan a sus casas sin haber conocido la verdadera esencia de Bali: sus habitantes y su cultura.

Actualmente, Bali enfrenta crecientes desafíos: las largas colas en el aeropuerto internacional, la locura del tráfico en sus carreteras y las playas abarrotadas atestiguan la isla está a punto de estallar. ¿Se deberían permitir más hoteles o nuevos resorts? ¿Deberían construirse nuevas carreteras para comunicar mejor la isla? ¿Cómo se va a proteger la frágil naturaleza de la isla? La contaminación del aire, del mar, de las aguas subterráneas y las tierras utilizadas como vertederos están en aumento.

Hablando con los locales, el miedo a la desaparición de la intensa y rítmica cultura de Bali ha surgido en sus pensamientos. En la temporada de lluvias, especialmente en diciembre y enero, las playas del sur están absolutamente sucias, cubiertas de basura. Desde pañales usados hasta botellas de plástico por cientos… pero esas fotos difícilmente os las van a mostrar. Si vienes de visita consume cosciente, no gastes plástico, simplifica tu vida y la isla te lo agradecerá.

Un último consejo. Os invitarán a probar el famoso café de excremento de civeta o Kopi Luwak, os parecerá increíble pero es el más caro y codiciado del mundo. Yo piqué por la pura curiosidad de saber a que sabía un café que en Europa se vende a 75 euros por taza. Cuando supe el maltrato animal que se escondía detrás, se me revolvieron los intestinos. Aquí podéis leer el artículo de National Geographic, las pobres civetas están enjauladas de por vida ingiriendo en un mes la cantidad que deberían comer en un año, solo por dar abasto a la desbordada demanda humana que ha aumentado en estos últimos años.


Como apunte cultural quiero contaros una curiosidad sobre la cual apenas he encontrado información en internet; lo describí preguntando el porqué de tanta gente llamada igual.

Según la costumbre balinesa, tanto los niños como las niñas reciben el nombre según el orden de nacimiento. Estos nombres pueden variar según la casta, las costumbres regionales y las variaciones en el idioma balinés entre el norte y el sur de la isla, pero en la gran mayoría de casos los balineses usan el nombre del orden de nacimiento para referirse el uno al otro. Es decir:

Los primogénitos  se llaman Wayan o Putu, que en balinés que significa “mayor”. Los niños nacidos en segundo lugar se llaman Made o Kadek  que significa “medio” o “hermano pequeño”. Los nacidos en tercer lugar  son nombrados con de Nyoman o Komang. Finalmente, los cuartos hijos se llaman Ketut, pequeña banana. Pero ahí no acaba la cosa, si llega a haber un quinto hijo en la familia, se la llama Wayan Balik, que significa “Wayan de nuevo”.  A partir del sexto hijo puedes seguir con la regla pero ya hay más libertad para elegir el nombre, supongo que es de cierta manera es un premio para los padres!