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Melbourne, la seductora e intrigante capital

La ciudad de Melbourne fue fundada sobre el río Yarra en el año 1803 después de la firma de un contrato de venta entre aborígenes e ingleses. Hacia el final del siglo dieciocho la costa había sido explorada extensamente por aventureros británicos y franceses, Australia como territorio inexplorado estaba a la merced de quien la conquistara antes o, en este caso, quien comprara antes los derechos de uso de la tierra.

Un siglo más tarde, en el año 1901, se unieron los cinco estados y tres territorios que conforman la isla gigante formando un estado federal bajo la Commonwealth of Australia. Con la nueva nación necesitando una ciudad capital, tanto Sydney como Melbourne argumentaron sus más que buenas razones. Pero la avaricia rompe el saco e, incapaces de llegar a una resolución, para apaciguar las disputas entre las dos grandes ciudades se estableció la capital en Canberra. Aunque aparentemente resuelto, todavía existe una rivalidad latente entre las dos urbes, con Sydney como ciudad icono australiana y  Melbourne como la capital cultural del país.

Melbourne, como en el caso de otras ciudades australianas,  prosperó significativamente después del descubrimiento de yacimientos áureos en la década de 1850, lo que condujo a una fiebre del oro que trajo un prolongado período de riqueza y de fortuna. Esto se refleja en gran parte de la ornamentación de la arquitectura y su floreciente período en la época victoriana.

La arquitectura de Melbourne se caracteriza por una mezcla de arquitectura antigua y contemporánea. La ciudad contempla una cantidad significativa de obras de estilo victoriano y además presenta una gran variedad de arquitectura contemporánea, con alrededor de 60 rascacielos modernos en el centro de la ciudad.

Las reservas de oro ayudaron a que la ciudad fuera pionera en la construcción en altura, llegó a jugar en la misma liga que ciudades americanas como Chicago o New York. En 1888, la construcción del edificio APA Building (12 plantas en 51 metros) puso a Melbourne en mapa de la conquista del cielo y, aunque estuviera por detrás de las construcciones americanas, el APA acabó siendo el edificio más alto de Australia hasta 1912 y el edificio más alto de Melbourne hasta 1929.

Desgraciadamente muy poco queda de las construcciones de finales Siglo XIX y principios del XX. Las desastrosas actitudes del gobierno y del consejo patrimonial en los años 50, 60 y 70 llevaron a la demolición de la mayoría de las construcciones tempranas de la ciudad. Solo sobrevivieron la Oficina de Correos, la Biblioteca Estatal de Victoria, la Flinders Street Station y varias iglesias y catedrales. El APA Building fue demolido en 1980.Nadie se libra del monstruo de la especulación inmobiliaria.

Superadas las crisis urbanísticas de esas décadas, hoy el centro de Melbourne es objeto de un ambicioso proyecto de mejora y desarrollo urbano. La lenta degradación y despoblación del centro que golpeaba la ciudad en los 80 dio lugar a que arquitectos y urbanistas llevaran a cabo profundas reflexiones  para encontrar una solución que pudiera contrarrestar la perdida de identidad urbana. La situación era muy grave, la población de la ciudad central había disminuido a solo 2000 residentes, la mayoría de edificio eran oficinas.

Edificios de valor histórico y cultural, lugares públicos, senderos peatonales y laneways junto con el verde urbano, fueron objeto de los primeros planes estratégicos de los años 80 que llevaron, en 2014, a la elaboración de Melbourne Walking Plan, un plan que muestra el esfuerzo evidente de la administración para fomentar el crecimiento de las calles peatonales y de edificios residenciales. Si bien es cierto que caminar por las principales vías de la ciudad es un poco agobiante por la anchura descomunal de las vías,  la reconquista del peatón a través de los callejones en el interior de las manzanas es imparable. Eso sí, el contraste entre las anchas calles  y los densos callejones es bastante súbito. No acabas de sentirte cómodo en ninguno de los dos lugares.

Melbourne: A case study in the revitalization of city laneways, part 1

Melbourne: A case study in the revitalization of city laneways, part 2

Siendo sincero, durante los primeros días no acabé de encontrarle el punto a la ciudad. La gran mayoría de personas prefiere Melbourne a Sidney pero yo no opinaba lo mismo. Sidney me maravilló desde el primer momento, fue algo instantáneo. Melbourne tardó en calarme.

Noté que pese a los esfuerzos del Melbourne Walking Plan, la cohesión entre barrios aún está lejosAún se percibe demasiado que el centro es solo para pasar el día, solo para trabajar.  La distinción entre zona de trabajo y zona residencial es demasiado brusca. 

Pese a ello, al perderte por su entrelazado de calles, sus famosas laneways y paseando por sus diferentes barrios de moda basta para darse cuenta de que Melbourne es una metrópolis vibrante y ecléctica. La belleza de Melbourne es que nunca se sabe qué sorpresa espera a la vuelta de la esquina: un cafetería hipster, una boutique de diseño, una galería de arte alternativa, un bar clandestino o una pequeña tienda vintage… La lista de lugares por descubrir es muy larga. Quizás Sidney sea una ciudad más elegante pero precisamente por la extraña mezcla de estilos, Melbourne resulta ser seductora e intrigante.