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Angkor, capital de un imperio

Angkor, capital del imperio Jemer, era la metropolis más grande del planeta en el siglo XIII y la representación terrenal del Monte Olimpo de la fe hindú, morada de sus antiguos dioses.

La historia de Angkor es la historia del imperio que entre los siglos VII y XV dominó en gran parte del Sudeste Asiático, englobando los países que hoy en día son Tailandia, Laos, Camboya, Vietnam, Malasia y Myanmar.

Durante esos siglos, los antiguos reyes camboyanos se esmeraron por mejorar las estructuras de sus antepasados en tamaño, escala y simetría. Sus esfuerzos culminaron con la construcción de un complejo formado por ciudades-templo que, en su momento de apogeo, llegó a ocupar 400 kilómetros cuadrados y a tener la friolera cifra de 1.000.000 de habitantes (en París, la ciudad más grande de Europa en la época, vivían apenas 180.000 almas).

Redescubiertas en el Siglo XIX por exploradores franceses, sus fascinantes ruinas son testigo de una civilización que, pese a estar muy avanzada para la época, no pudo superar el poder demoledor de la naturaleza.

En el año 1992, el complejo de Angkor ganó un lugar entre los patrimonios de la Humanidad de la UNESCO al ser la la mayor estructura religiosa jamás construida y uno de los tesoros arqueológicos más importantes del mundo.

Pero… Que pasó con todos los templos y a que se de el estado actual de abandono? Ningún texto antiguo menciona el fin de Angkor, según los estudios actuales al parecer la ciudad fue abandonada por problemas climáticos e hídricos y posteriormente engullida por la selva.

Para tener más pistas sobre lo ocurrido os sugiero este interesante y explicativo documental.

Hoy en día estos templos siguen siendo el corazón y el alma de Camboya, son fuente de tal orgullo nacional que Angkor está representado en la bandera nacional. Estamos ante el único motor de un país muy castigado por la historia.

Pasear por este lugar te transmite una mezcla entre un sentimiento de sosiego y asombro. Os aconsejo encarecidamente que madruguéis para las visitas, seréis recompensados con un sobrecogedor panorama de la selva.

ANGKOR WAT

A diferencia de otros monumentos de Angkor, este templo nunca fue abandonado del todo ya que unos monjes budistas siguieron viviendo en él hasta el Siglo XIX salvándolo de la destrucción.

El templo era un punto estratégico entre la India y China, el comercio en la ciudad era efervescente. La red hidráulica, piedra angular del conjunto, permitía el transporte de las mercancías a través de centenares canales excavados brillantemente de manera artificial.

Este templo es el más famoso de todo el complejo. Tuvimos “suerte” ya que pese a que la meteorología no fuera la más adecuada para ver el amanecer, perdiéndonos uno de los high-lights fotográficos de Camboya, ganamos una experiencia con menos turistas (el templo se suele abarrotar) y con un aura misteriosa gracias a la bruma matutina.

TA PROHM

Llamado también como “templo de Tomb Raider“, Ta Prohm está envuelto en una atmósfera misteriosa. Sus torres y paredes quedaron desmoronadas por culpa de los abrazos de los árboles. La naturaleza invasora hace de este lugar uno de los más místicos de todo el conjunto de Angkor.

Estamos en un lugar cuyo atractivo radica en el hecho de que , al contrario de muchos otros templos, este sigue estando en un estado parecido al de los templos descubiertos por los franceses hace tres siglos.

Construido entre el 1186 y el 1191, en aquel entonces se llamaba Rajavihara (templo real) y era un monasterio budista, universidad y hospital hasta que se convirtió en la nueva capital. Dentro de sus confines habitaban más de 12.000 personas, sumando otras 80.000 que vivían en las aldeas exteriores que servían al templo.

Sin duda es el templo que más me ha impresionado junto al de Preah Neak Poan. Es el ejemplo perfecto de como la jungla volvió a reclamar su lugar con enormes árboles que ahondan sus raíces entre las piedras de los muros, demostrando el poder de la naturaleza frente a lo humano.

PREAH KHAN

El templo de Preah Khan es uno de los complejos más grandes de Angkor, un laberinto de corredores abovedados y piedra atacada por líquenes.

Al igual que Ta Prohm, los árboles han tomado protagonismo sobre las construcciones de piedra. Sin embargo, el templo de Preah Khan se encuentra en un mejor estado de conservación gracias a los esfuerzos de restauración del WMF (World Monuments Found).

PREAH NEAK POAN

Este pequeño templo budista fue construido en el tardo Siglo XII. Preah Neak Poan es el centro de un gran estanco (conocido como Jayatataka) de 3.5 kilómetros por 900 metros que abastecía el templo de Preah Khan.

En acceso se efectúa a través de una bucólica pasarela de 350 metros que flota sobre la línea de agua. En su interior se encuentra una gran piscina cuadrada en cuyo centro se erige una pequeña isla circular custodiada por dos Nagas de colas entrelazadas. En ella se encuentra la capilla del templo.

En cada uno de sus lados hay un estanque más pequeño conectado al gran estanque central de aguas purificadas en el cual flota la isla. Aquí los peregrinos lavarían sus pecados una vez llegados al templo.

Caminar por el suelo de madera casi a ras del agua mientras observas tal magnífico paisaje te transporta a un universo paralelo. Este templo está fuera del circuito turístico pero os recomiendo que le dediquéis una visita, si tenéis la suerte de estar solos caminar entre el agua es una experiencia fantástica.

BAPHUON – ANGKOR THOM

Una pasarela elevada 200 metros de longitud te guía hasta la entrada de este templo de 43 metros de altura. En su día el Baphuon (1049-1065) había sido uno de los templos más espectaculares de Angkor, y hoy en día sigue siendolo.

Antes de la guerra civil de 1967, el Baphuon fue analizado y numerado minuciosamente pieza por pieza por un equipo de arqueólogos, pero sus meticulosos registros fueron destruidos durante el régimen de los Jemeres Rojos dejando a los expertos con 300.000 piedras para volver a colocar en su lugar.

Después de años de incansable investigación, este templo ha sido parcialmente restaurado. No es tan famoso ni visitado como sus templos vecinos pero personalmente es uno de mis favoritos. Subir a la cima de la pirámide no es tarea fácil, pero las vistas de las copas de los árboles que se expanden hasta el horizonte merece muchísimo la pena.

Este video lo grabé desde el nivel más alto, os dará una idea de lo que era estar solo ahí arriba.